Cercanías Zaragoza: La gran olvidada de la movilidad

La Red de Cercanías de Zaragoza fue inaugurada el 11 de junio de 2008 con motivo de la Expo de aquel mismo año. La idea (impulsada por la Diputación de Zaragoza, el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón) era de dotar de una red de Cercanías con influencia en el Área Metropolitana de Zaragoza. 

Esta red estaría comprendida por C-1 (Pedrola – La Cartuja) y la C-2 (María de Huerva – Zuera). La línea C-1 presta servicio entre Casetas y Miraflores, es decir; tiene construidos 16,6 km de los 38,2 km planificados. La línea C-2 carece de calendario para su construcción.

La red de Cercanías de Zaragoza permite unir Casetas con la Estación Intermodal en apenas 12 minutos. Esta es la línea de tiempos de la actual Red de Cercanías de Zaragoza

Casetas

4 min

Utebo

Utebo

8 min

Delicias

Delicias

2 min

Portillo

Portillo

2 min

Goya

Goya

3 min

Miraflores

Un aliciente del servicio de Cercanías es que el billete sencillo (1,80€) permite su combinación con el autobús o tranvía. El otro es su velocidad: en apenas 8 minutos puedes cruzar la ciudad.

La ocupación de la Red de Cercanías sigue estando lejos de los resultados esperados, pues se sitúa en el 9-10%, lo que evidencia unos malos resultados pero también una falta de conocimiento por parte de los zaragozanos con este servicio. 

Son muchos los vecinos de Zaragoza que desconocen el uso del Cercanías y la posibilidad de utilizarlo para moverse por la ciudad. Impulsar la Red de Cercanías como un sistema de metro ligero en la ciudad podría ser un primer paso.

El mapa de abajo es una recreación de lo que podría suponer tener varias líneas de Cercanías realizando servicios de metro ligero así como red de Cercanías en el área de influencia Metropolitana de Zaragoza. Sus principales características sería unir el Aeropuerto de forma directa con la ciudad (a menos de 10 minutos) así como los Juzgados de Zaragoza, Puerto Venecia, Cuarte o Santa Isabel. 

Impulsar la red de Cercanías de Zaragoza debería llevar aparejada una reducción notable de los carriles de circulación de la ciudad así como una ampliación de la Red Ciclista mediante carriles segregados. No es viable impulsar una red de Cercanías al tiempo que se mantienen -por citar un ejemplo- hasta seis carriles de circulación en la avenida de Goya. Un proyecto debe ir ligado al otro.

Si se invierte en el subsuelo de la ciudad para construir lo que podría ser una red de metro ligero se debe “despejar” la superficie de vehículos para impulsar otros usos dedicados al comercio, turismo, ocio y familias.

El Estado debería ser el principal impulso económico de este proyecto, tal y como lo ha sido en las redes de Cercanías de Cataluña, Málaga o Madrid. 

Ampliar la Red de Cercanías genera valor añadido en algunos barrios o distritos y amplia la oferta de vivienda haciéndola más asequible pues permite conectar localidades próximas a Zaragoza en menos de diez minutos. 

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